Sentir miedo y hacer lo que toca en el día.
sábado, enero 29, 2022
miércoles, marzo 24, 2021
Elaboración #1
Las palabras en mi mente son deseos. Como los pajaritos que piden comida abriendo sus picos con demanda, estas palabras esperan que las atienda, las entienda y que les de sentido. No son espontáneas traducciones de pensamientos automáticos que pasan como nubes en el cielo, inofensivas. Pasan como niños esperando que los cargue y que les explique sobre la vida. Me piden una acción.
¿Aparecerán por una necesidad de sentido? Mi sentido de existir. De justificar mi existencia. Pequeños agujeros de un recipiente por el que se va escapando el agua. "No me puedo quedar vacío", siente el recipiente. "Si me quedo vacío, ¿cuál es mi sentido?". Entonces le respondemos sin mucho conocimiento: "Es poco probable que te quedes vacío, y en caso lo hagas, seguramente habrá algo nuevo que puedas hacer". Y así, el recipiente se queda por un rato tranquilo.
Por ejemplo hoy, apenas desperté, pasó un pensamiento por mi mente: "vas a enfermar y morir". Esas palabras pasaron y se fueron sin hacer mucho ruido, pero despertaron una sensación de intranquilidad muy fuerte. Y esperaban que les diga: "es probable, pero no te preocupes, no hay evidencia que eso vaya a suceder hasta dentro de un buen tiempo"
Las palabras no me piden que las atienda, piden que me atienda. Son como síntomas de una enfermedad. Son síntomas de intranquilidad. Yo soy el niño que quiere ser cargado para sentirse seguro. Y al mismo tiempo, soy la madre que carga al niño.
Cuando llegue la calma ya no habrán palabras.
Las palabras en mi mente son deseos. Como los pajaritos que piden comida abriendo sus picos con demanda, estas palabras esperan que las atienda, las entienda y que les de sentido. No son espontáneas traducciones de pensamientos automáticos que pasan como nubes en el cielo, inofensivas. Pasan como niños esperando que los cargue y que les explique sobre la vida. Me piden una acción.
¿Aparecerán por una necesidad de sentido? Mi sentido de existir. De justificar mi existencia. Pequeños agujeros de un recipiente por el que se va escapando el agua. "No me puedo quedar vacío", siente el recipiente. "Si me quedo vacío, ¿cuál es mi sentido?". Entonces le respondemos sin mucho conocimiento: "Es poco probable que te quedes vacío, y en caso lo hagas, seguramente habrá algo nuevo que puedas hacer". Y así, el recipiente se queda por un rato tranquilo.
Por ejemplo hoy, apenas desperté, pasó un pensamiento por mi mente: "vas a enfermar y morir". Esas palabras pasaron y se fueron sin hacer mucho ruido, pero despertaron una sensación de intranquilidad muy fuerte. Y esperaban que les diga: "es probable, pero no te preocupes, no hay evidencia que eso vaya a suceder hasta dentro de un buen tiempo"
Las palabras no me piden que las atienda, piden que me atienda. Son como síntomas de una enfermedad. Son síntomas de intranquilidad. Yo soy el niño que quiere ser cargado para sentirse seguro. Y al mismo tiempo, soy la madre que carga al niño.
Cuando llegue la calma ya no habrán palabras.
martes, enero 30, 2018
lunes, septiembre 28, 2009
Me desperté cuando iba a verte. Por eso era importante que cerrara los ojos de nuevo y tratara de coger el mismo sueño en el momento exacto donde lo había dejado.
Era importante, porque desde que has muerto, las veces que sueño contigo, siempre estás enferma, sola, en un lugar desconocido, y, por alguna extraña razón, para poder llegar a ti debo recorrer un camino con obstáculos imposibles que nunca logro pasar. Uno tras otro. Ayer por ejemplo, estaba en medio de la nada, en una ciudad que ni reconocía y llamaba a un número de una casa donde se suponía estabas, agonizando, y el teléfono timbraba y timbraba... no conseguía respuesta. Yo solo me repetía: ya debe haber muerto, ya debe haber muerto. ¿Cómo es posible que mi madre esté muriendo sola, mientras yo trato de sortear unos estúpidos obstáculos? Había un auto, y desesperada, comencé a conducir a cualquier dirección, a ver si de repente era la correcta. Y así, me desperté, justo cuando ya estaba en camino.
Por eso tenía que seguir durmiendo. En casa me ven como una holgazana, pero yo lo único que quiero es verte de nuevo.
Por eso tenía que seguir durmiendo. En casa me ven como una holgazana, pero yo lo único que quiero es verte de nuevo.
lunes, mayo 11, 2009
lunes, septiembre 01, 2008
Mientras amanecía un domingo de agosto, con algo de frío, pero no tanto, la chica vudú encontró en su camino a alguien que parecía salido del mismo libro de cuentos: un principito de trajes negros que, aunque remendado como ella, le ofreció sacar las agujas que tenían como un alfiletero su corazón.
Aceptó agradecida,
y sonriendo
susurró para sí:
por fin.
Aceptó agradecida,
y sonriendo
susurró para sí:
por fin.
miércoles, julio 16, 2008
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